dimecres, 21 / novembre / 2007

Un cuenco vacío



Tengo un cuenco de metal.

Fue fabricado por los últimos fabricantes de su linaje.

Está vacío, aunque el Océano está en él.

Si lo golpeo, suena, y es muy útil.

Puedo poner flores dentro de él, eso es hermoso y útil, pero entonces no suena.

Mi nieto podría mear en él, y probablemente lo haría

y eso sería útil, pero no sonaría.

Si me acerco a él desde la quietud y entro en práctica conjunta con él, canta bellamente

Y el sonido da la vuelta por el Universo

Y eso es muy útil

Y el cuenco está vacío.


Tengo una mente

Fue fabricada en la eternidad

Y si se ponen pensamientos dentro, resulta útil

Y si se ponen lesiones dentro, y límites de resistencia, eso es útil.

Y a veces está llena de rosas y a veces llena de pis

y puedo trabajar con eso y resulta útil.

Pero si está vacía y me puedo aproximar a otro en la quietud,

No hay lugar para toda la historia, y él recuerda quien realmente es,

y el universo recuerda lo que es,y eso es muy útil

Y la mente está vacía.


Mike Boxhall FCSTA RCST

dimarts, 20 / novembre / 2007

Ray Grigg-The Tao of Being, estrofa 30

En el Reino del pensamiento, nada puede conseguirse por la fuerza. Si empujas, los pensamientos se tropiezan consigo mismos. Si te esfuerzas, reina la confusión. Busca y lucha, y todo lo que encontrarás será búsqueda y lucha. Como el moverse con el Dao, el entendimiento viene por sí mismo.

La preparación para aquello que viene por sí mismo se llama aprendizaje. Concéntrate en aprender y tendrás éxito. Trabaja el entendimiento y fracasarás.

Todo aprendizaje es aprendizaje por seguimiento. Aprende delicadamente y con cuidado de modo que el seguimiento no se vea alterado. Aprende con ira y el seguimiento conduce al miedo; aprende con miedo y el seguimiento produce ira.

Para entender, aprende y después olvídate de lo aprendido. Suelta y confía. La comprensión viene sin esfuerzo. No es algo adquirido, sino que ocurre. Maravíllate, suavízate y ábrete. Deja que el entendimiento dirija. Confía en el soltar y sigue su guía. A esto se le llama entender-por-seguimiento. Suelta delicada y cuidadosamente, para que el seguimiento no se vea alterado. El entendimiento no puede ser controlado por el yo. Aprende a entender aprendiendo a estar sin identidad.

Entender es pensar libre del yo, moverse sin obstáculos en la plenitud vacía del Dao.

dissabte, 17 / novembre / 2007

La sabiduría suprema


Algunas veces nos vemos arrastrados por todo lo que sucede en el mundo, y eso nos crea una confusión increíble. La gente te dice: "Así son las cosas". Te hablan de Dios, de después de la muerte, de antes de la vida...


Lo esencial de la vida es el *ahora*. Una vez alguien me dijo que yo había sido un emperador en mi vida anterior. ¿Bien, y qué? Si vives basándote en explicaciones, quizá tenga importancia saber lo que fuiste en tu vida anterior o lo que va a ocurrir después de ésta. Pero si vives comprendiendo el valor de esta vida, todas esas cosas son irrelevantes. Lo único relevante es que estoy vivo. Ahora.


Cuando vives basándote en explicaciones, sólo se produce una cosa: confusión. Pero cuando vives basándote en el valor de tu existencia hoy, lo que se produce es claridad, sencillez, gratitud, comprensión. No especulación. Si dices: "Explícame por qué se me ha pinchado la rueda", seguramente encontrarás a alguien que lo haga. Los "explicadores" no escasean.

¿Por qué? Porque en realidad no sabemos. Es fácil decir: "Soy José o María o Patrick". Perdona, tú no eres eso, eres otra cosa. Es muy fácil decir: "El nombre de mi madre es éste, y el de mi padre este otro". Pero somos algo más que eso. "Soy licenciado universitario, tengo un título, soy médico, abogado, esto o lo otro". No, eres algo más. "Soy ama de casa". No. También eres más que eso. "Soy un padre, una madre". Eres algo más. [image: El público]

Todos esos vínculos mediante los que te evalúas son relativos. Hoy están y mañana no. Aunque no lo parezca, estás en pleno movimiento. Tienes que comprender qué se mueve y qué no se mueve. En este río de la vida vas montado en un barco que se mueve. Cuando miras por la ventana parece que todas las cosas que ves son las que se mueven, pero no es así. Están ahí, y ahí seguirán. Eres tú quien se mueve, y no seguirás ahí.

¿Qué es perecedero? Ese recipiente en el que estás lo es. Un día ya no existirá. El recipiente se mueve. Tú te mueves. ¿Desde cuándo? Desde que tomaste tu primer aliento. El primero. La cosa más increíble. Antes de eso, estabas amoratado. Entonces tomaste tu primer aliento y el proceso de la vida empezó a manifestarse. Poderoso. Y luego otro aliento, y otro, y otro más.

Es la manifestación del mismo poder que despliega el universo lo que acaba de venir y tocarme, trayéndome este regalo de la vida. Trayéndome cada día, cada momento, cada estrella. Eso es un milagro. Cada niño que nace es un milagro. No lo comprendemos, y por eso sufrimos. Teniéndolo todo, pensamos que no tenemos nada. Cargados con nuestros problemas, vamos tambaleándonos por la vida.

Sin embargo, qué hermoso es estar en este momento. Regresar al ayer o ir al mañana es algo que no puedo hacer, por mucho que lo intente. Para mí, ésa es la sabiduría suprema. Estoy aquí en este momento, y aquí todo es maravilloso.

Los jóvenes quieren vivir en el futuro. Las personas mayores, en el pasado. Nadie quiere vivir en el presente. ¿Pero dónde se ha situado la alegría? ¿Dónde se ha colocado la comprensión? En el presente.

Así que si alguna vez te preguntas por qué es tan difícil comprender la vida, quizá la respuesta sea: porque no vives donde ella vive. Te has acostumbrado a la confusión, y no es agradable.

¿Qué puedes hacer? Aprender a vivir en el *hoy*. ¿Y qué es el hoy? Otra oportunidad que se te da para sentir plenamente lo que es estar vivo. Es asombroso. Y en eso consiste la vida.

*Prem Rawat* (c)The Prem Rawat Foundation

diumenge, 11 / novembre / 2007

LIBÉRATE DE TU MENTE

Estracte del llibre "Practicando el Poder del Ahora" de Eckhart Tolle


La buena nueva es que puedes liberarte de tu mente, que es la única verdadera liberación. Y puedes dar el primer paso ahora mismo.

EMPIEZA POR ESCUCHAR LA VOZ QUE HABLA DENTRO DE TU CABEZA, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.

Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.

Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.

Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.

Así, cuando escuchas un pensamiento, no sólo eres consciente del pensamiento, sino también de ti mismo como testigo del pensamiento. Ha hecho su aparición una nueva dimensión de conciencia.

CUANDO ESCUCHAS EL PENSAMIENTO, sientes como si hubiera una presencia consciente —tu yo profundo— por debajo o detrás de él. De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, porque ya no energetizas tu mente mediante la identificación con ella. Es el principio del fin del pensamiento compulsivo e involuntario.

Cuando el pensamiento se aquieta, experimentas una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente». Al principio las brechas serán cortas, tal vez duren unos segundos, pero gradualmente se irán prolongando. Cuando ocurren estas discontinuidades, sientes cierta quietud y paz dentro de ti. Es el principio del estado natural de sentirte unido al Ser, generalmente nublado por la mente.

Con la práctica, la sensación de quietud y de paz se va ahondando. De hecho, esa profundidad no tiene fin. También sentirás una sutil emanación de alegría elevándose desde lo más hondo de ti: la alegría de Ser.

En este estado de conexión interna estás mucho más alerta, más despierto que en el estado de identificación mental. Estás plenamente presente. Y también se eleva la frecuencia vibratoria del campo energético que da vida al cuerpo físico.

A medida que profundizas en este reino de la no-mente, como a veces se le denomina en Oriente, vas alcanzando el estado de conciencia pura. En ese estado sientes tu propia presencia con tal intensidad y alegría que, en comparación, todo pensamiento, toda emoción, tu cuerpo físico y todo el mundo externo se vuelven relativamente insignificantes. Sin embargo, no es un estado de egoísmo, sino de desprendimiento y generosidad. Te lleva más allá de lo que pensabas que era «tu identidad». Esa presencia es esencialmente tú, y al mismo tiempo es inconcebiblemente mayor que tú.

EN LUGAR DE «OBSERVAR AL PENSADOR», también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora. Basta con que te hagas intensamente consciente del momento presente.

Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas. Ésta es la esencia de la meditación.

En TU VIDA COTIDIANA puedes practicar esto tomando cualquier actividad rutinaria, que habitualmente sólo es un medio para un fin, y darle toda tu atención para que se convierta en un fin en sí misma.

Por ejemplo, cada vez que subas o bajes las escaleras en tu casa o en tu puesto de trabajo, presta mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a tu respiración. Mantente totalmente presente.

O cuando te laves las manos, presta atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de tus manos, el aroma del jabón, etc.

O cuando entres en tu coche, después de cerrar la puerta, detente durante unos segundos y observa el flujo de tu respiración. Toma conciencia de una silenciosa pero intensa sensación de presencia.

Hay un criterio que te permite medir el éxito logrado en esta práctica: el grado de paz que sientas en tu interior.

El paso más vital en tu camino hacia la iluminación es éste: aprende a no identificarte con tu mente. Cada vez que creas una apertura en el flujo mental, la luz de tu conciencia se fortalece.

Puede que un día te sorprendas sonriendo a la voz que suena en tu cabeza como sonreirías a las travesuras de un niño. Esto significa que has dejado de tomarte el contenido de tu mente tan en serio, y que tu sentido de identidad ya no depende de él.*

dimecres, 7 / novembre / 2007

KRISHNAMURTI Y LA MEDITACIÓN

Si durante el día está usted alerta, si está atento a todo el movimiento del pensar, a lo que usted dice, a sus gestos -cómo se sienta, cómo camina, cómo habla- si está atento a sus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz muy fácilmente. En ese estado de atención lúcida, despierta, todo es puesto al descubierto.

§ § La mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención, es atención.

§ § La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo, desagradable ser humano.

§ § Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa —no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.

§ § Las necesidades básicas para descubrir aquello que está mas allá de la medida del pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido son tres: 1) se debe producir un estado de altísima sensibilidad e inteligencia en la mente; 2) ésta debe ser capaz de percibir con lógica y orden; 3) finalmente, la mente debe estar disciplinada en alto grado.

§ § Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin prejuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible, inteligente.

§ § Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar "lo que es" sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.

§ § La mayor parte del tiempo está uno inatento. Si usted sabe que está inatento, y presta atención en el momento de advertir la inatención, entonces ya está atento.

§ § La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.

§ § Comprender el ahora es un inmenso problema de la meditación —ello *es* meditación. Comprender el pasado totalmente, ver dónde radica su importancia, ver la naturaleza del tiempo, todo eso forma parte de la meditación.

§ § En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no "*cómo* meditar".

§ § La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden —que es virtud— en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.

§ § Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada. Cuando no hay pensamiento, cuando no hay información sobre el objeto, cuando no hay agrado ni desagrado sino tan sólo atención completa, entonces el espacio desaparece y, por lo tanto, está uno en relación completa con esa flor, con ese pájaro que vuela, con la nube o con ese rostro.

§ § Es sólo la mente inatenta que ha conocido lo que es estar atenta, la que dice: "¿Puedo estar atenta todo el tiempo?" A lo que uno debe estar atento, pues, es a la *inatención*. Estar alerta a la inatención, no a cómo mantener la atención. Cuando la mente se da cuenta de la inatención, ya está atenta —no hay que hacer nada más.

§ § La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmentecuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, *es* la meditación.

§ § Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.

§ § El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.

§ § Entre dos pensamientos hay un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensamiento. Si observas, verás que ese período de silencio, ese intervalo, no es de tiempo, y el descubrimiento de ese intervalo, la total experimentación del mismo, te libera del condicionamiento.

§ § La meditación no es un medio para algo. Descubrir en todos los momentos de la vida cotidiana qué es verdadero y qué es falso, es meditación. La meditación no es algo por cuyo medio escapáis. Algo en lo que conseguís visiones y toda clase de grandes emociones. Mas el vigilar todos los momentos del día, ver cómo opera vuestro pensamiento, ver funcionar el mecanismo de la defensa, ver los temores, las ambiciones, las codicias y envidias, vigilar todo esto, indagarlo todo el tiempo, eso es meditación, o parte de la meditación. No tenéis que acudir a nadie para que os diga qué es meditación o para que os dé un método. Lo puedo descubrir muy sencillamente vigilándome. No me lo tiene que decir otro; lo sé. Queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso. Y hallaréis que si dais el primer paso, ese es el último. No hay otro paso.

Krishnamurti *

(comentarios de Krishnamurti sobre meditación extractados literalmente de sus libros, principalmente de:

§ *§ *"El estado creativo de la mente", Editorial Kier, 1975, Trad: Pedro Sánchez Hernández, 3ª edición
§ *§ *"Usted es el mundo, Editorial Edhasa, 1983, Trad: Armando Clavier, 2ª edición
§ *§ *"La libertad primera y última", Editorial Kairós, 1996, Trad: Fundación Krishnamurti Latinoamericana, 1ª edición)*

Agradecemos a:
Jose Antonio Offroy

dijous, 1 / novembre / 2007

La Relación Terapéutica del "Aquí y el Ahora" en Terapia Gestáltica

Francisco VásquezDepartamento Académico de Psiquiatría.Facultad de Medicina - UNMSM.

RESUMEN

El autor considera que "toda terapia puede llevarse a cabo únicamente en el ahora"; cualquier otro enfoque constituye una perturbación. La importancia de esta relación terapéutica constituye el elemento primordial en la Terapia Gestáltica. Todo esto significa estar en "contacto con", es decir, estar con el propio "self", con el propio cuerpo, con la propia respiración, con las actitudes corporales e incluso con las contracciones musculares. Según la filosofía oriental esto se llama "Centración", que es una postura mental consistente en estar alerta de sí mismo, dejando ir el organismo, sin empujarlo ni frenarlo."Here and Now" Therapeutic Relation in Gestalt Therapy

"El Aquí y el Ahora" y su importancia en la Relación Existencial de la Psicoterapia Gestáltica adquiere importancia no sólo debido a su carácter de debate sino por su difícil entendimiento.Nada existe excepto el "aquí y el ahora". El ahora es el presente, el fenómeno, aquello de lo que me doy cuenta, aquel momento en que traemos, nuestros así llamados, recuerdos y expectaciones. Es necesario comprender, que el ahora, no es una medición del tiempo, pero si el punto de suspenso, el punto cero, una nada, eso es el ahora. El pasado ya pasó y el futuro está por venir. Sin embargo, la exigencia de muchos terapeutas de "Tú debieras vivir en el aquí y el ahora" (1), no es compatible con nuestra existencia diaria; pero si con la situación terapéutica.La evolución de las escuelas psicoterapéuticas, desde el psicoanálisis clásico hasta las psicoterapias contemporáneas, ha representado un movimiento gradual en cuanto a la importancia del tiempo que vive el ser humano. Se enfocó primero el pasado (Psicoanálisis), después el presente (Conductismo) y se llegó por último al momento inmediato (Humanismo). A esta última corriente pertenece la Gestalt, que es una concepción "a –histórica", el hombre con su experiencia inmediata, en el aquí y el ahora. La ideología principal de la Gestalt pone énfasis en el sentir, vivenciar, descubrir y explorar. Solamente después de vivir estos procesos psicológicos cobran importancia otros, como el pensar, conceptualizar y comprender.Fritz y Laura Perls atribuyen la primera utilización de la expresión "Aquí y ahora" a Otto Rank (2). Perls afirma que este concepto unido al "Cómo" son las dos piernas que hacen caminar la Terapia Gestalt, y considera que "la ciencia de la teoría de la Gestáltica es la comprensión de estos dos términos" (3). El ahora cubre todo lo que existe, incluye el equilibrio de estar "aquí", es la experiencia, la implicación, el darse cuenta. El "cómo", comprende todo lo que es estructura, todo lo que ocurre, el proceso continuo; todo el resto es irrelevante.Esto nos lleva a afirmar que en la terapia Gestáltica nada existe, sin considerar previamente el "aquí y el ahora". Para que el paciente llegue a sentir, a experimentar el "aquí y ahora", se comienza a trabajar con sus sensaciones (audición, visión, tacto, tono de voz, etc.). Esta definición fenomenológica de la terapia Gestáltica contempla que el proceso que nosotros vivimos es singular, es única y exclusivamente nuestra experiencia.Un proverbio oriental describe con gran sabiduría el significado que tenemos que vivir en el momento existencial presente:"No pienses en las cosas que fueron y pasaron.Pensar en lo que fue es añoranza inútil.Pensar en el futuro, es impaciencia vana.Es mejor que de día te sientas como unaChaqueta en la silla.Que cuando llegue el comer abras la bocaQue cierres los ojos cuando te llegue el sueño" (1)Es posible que la mayoría de personas se sorprendan y pregunten, si esto no es lo mismo de lo que hacemos todos los días. La verdad no es así, la mayoría de la gente no toma contacto con lo que está haciendo. Cuando comen pueden estar ausentes mentalmente, viendo televisión o preocupados por otras fantasías y cuando duermen muchos no se abandonan, no están realmente durmiendo, están pensando en conflictos y problemas cotidianos. El signo supremo de un ser humano completamente integrado es que no tenga una mente dividida, es decir que cuando coma, coma, que cuando duerma se abandone y cuando rece se comunique consigo mismo y con el ser supremo.Todo esto significa en "contacto con", es decir estar en contacto con el propio "self", con el propio cuerpo, con la propia respiración, con las actitudes corporales e incluso con las contracciones musculares (2). Todo ello se conoce como el fenómeno de centración. La centración es una postura mental que proviene de la filosofía oriental, consiste en estar alerta de sí mismo, dejando ir al organismo sin empujarlo ni frenarlo (4). En Gestalt se utiliza el término "No empujes el río, que fluye solo" expresión recogida del libro de Barry Stevens (5). Sólo nuestro organismo conoce sus necesidades y solamente él puede encontrar la forma de satisfacerlas. Esta postura mental de meditación nos devuelve a nuestro propio centro, al centro de nuestra existencia.George Feiss señala que "la gente que permanece infantil es porque teme tomar responsabilidad por ellos mismos en el ahora" (6). Pancho Huneeus, uno de los gestores de la Terapia Gestáltica en el Perú, conjuntamente con Adriana "Nana" Schnacke, en la introducción del libro de Frizt Perls "Sueños y Existencia" (2), nos hacen recordar una frase que éste solía decir: "La angustia es la brecha entre el ahora y el después. Si estás en el ahora no puedes sentir angustia". Los terapeutas gestálticos australianos, citando a Stan Keleman, sentencian que "La razón por la que se siente la muerte como algo terrible es que ésta no se vive en el ahora" (7).Muchos pacientes nos relatan historias que ocurrieron en el pasado, y es muy frecuente encontrar esta actitud frente a la vida en las personas de la tercera edad. Estas personas viven el presente, viviendo o contando el pasado. Lo mismo sucede cuando tenemos que reflexionar o ensayar para el futuro.Perls sostiene con énfasis que "el pensamiento es un ensayo teatral", un ensayo que se lleva a cabo en la fantasía del rol que debe representarse en la sociedad (8). Esto es lo que la Psiquiatría llama "ansiedad": ¿Sobre qué hablaré en mi conferencia? ¿Qué ropa me pondré para impresionar a la chica, con la cual tengo una cita? y cuestionamientos de ese estilo. Todo esto es ensayar el papel que habrá que representarse, lo que en Gestalt se llama "pánico a la escena".Fritz Perls es categórico cuando dice "Que toda terapia puede llevarse a cabo únicamente en el ahora" (4). Cualquier otro método constituye una interferencia, de modo que la técnica que nos permite comprender el ahora y permanecer en él, es el "continuo de la conciencia" (6), por el cual se descubre y se toma conocimiento de cada experiencia real. Si nos mantenemos en esta situación, pronto nos enfrentamos con una experiencia desagradable; por ejemplo nos aburrimos, o nos sentimos incómodos o con deseos de llorar. En este momento sucede algo que Freud no logró ver con claridad: nos volvemos fóbicos (8). Esta interrupción del continuo de la conciencia impide la maduración, el crecimiento emocional (y por tanto, el éxito de la terapia), que la vida íntima sea más rica y profunda, impidiendo así que se solucionen los conflictos internos. El único propósito de esta tendencia a la evitación, es mantener el statu quo.¿Y que es el statu quo? El statu quo consiste en aferrarnos a la idea de que somos niños; se opone al punto de vista psicoanalítico. Freud suponía que éramos niños o infantiles a causa de un trauma anterior, pero esto no es sino una racionalización retrospectiva. La verdad es que, somos infantiles porque tenemos miedo de asumir responsabilidades en el "aquí y el ahora" (8). Esta es la razón por la cual Levitsky y Perls, nos dicen "El aquí y el ahora, el momento inmediato, el contenido y la estructura de la experiencia presente, es uno de los principios más potentes, impactantes y alusivos de la Terapia Gestalt" (1).Únicamente en el presente el paciente puede tomar contacto con sus emociones bloqueadas y en esa forma expresarlas. Al establecer contacto con "el aquí y el ahora", se pierde el control intelectual, y se llega a la sensación experiencial, liberándose el paciente de arrepentimientos y rumiaciones del pasado, así como de imaginaciones y expectativas del futuro.Tenemos que darnos cuenta que, el "Aquí y el Ahora" es un concepto funcional, que se refiere a lo que el organismo está haciendo en este preciso instante. Lo que el organismo hizo hace unos minutos ya no es el ahora. Así el acto del adulto de recordar un momento vivido en el pasado, en la infancia, se da en el ahora (3). En cuanto al futuro existe también, como un proceso de pensamiento presente, que ocurre al planificar, vivir la angustia y la esperanza en el presente por algo que aún no ha llegado.Las alteraciones severas de la personalidad se caracterizan por la orientación espacial de la persona en uno de los tiempos existenciales (pasado, presente, futuro) debido al aislamiento de cada uno de ellos de los otros dos o la confusión de los tres. Mantener a los seres humanos en contacto con el "aquí y el ahora" no significa que no exista la posibilidad de tener en cuenta su historia pasada. Cuando trabajamos los ensueños en terapia Gestalt, el paciente revisa el ensueño como si éste estuviera viviendo en el presente; con el uso del "aquí y el ahora" logramos integrar esas partes rechazadas, convirtiéndolas en partes integrantes de nuestra personalidad, asimilándolas y utilizando su energía.Otras modalidades terapéuticas, además de la terapia gestáltica y el conductismo, utilizan el concepto del "aquí y el ahora", entre ellas, la terapia de la realidad de William Glasser, en la que se pretende que el paciente afronte la realidad en que vive aceptando la responsabilidad de su conducta en el ahora. Ésta es la única posibilidad que tiene el paciente de reconocer sus necesidades básicas de amor (amar y ser amado) y sentirse valioso (ante si mismo y ante los demás). Glasser las considera como las necesidades universales y sentencia: "... la gente no se conduce de forma irresponsable porque está enferma, sino que está enferma porque actúa irresponsablemente" (1).Muchas de las escuelas que pertenecen a la línea psicoterapéutica experiencial se alejan del "allá y el entonces" del pasado distante para centrarse en el "aquí y el ahora", del presente inmediato. Asimismo, dado que el vivir o revivir una experiencia es más un proceso de sentir que de conocer o verbalizar, estas escuelas vivenciales enfocan lo experiencial y emocional, más que lo cognoscitivo.La teoría de la Comunicación iniciada por Gregory Bateson y luego proseguida por otros más, entre ellos Paul Watzwick, pregona que "el ahora es nuestra única experiencia directa de la realidad". Watzwich, supervisando una sesión psicoterapéutica, le dice al terapeuta "si usted pregunta al paciente el "por qué", usted retrocede al pasado, el "para qué", o "el cómo", es "el aquí y el ahora" (1).En una entrevista a Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina de 1959, le preguntaron El por qué de la vida, a lo que respondió "El por qué es una pregunta para la que no hay respuesta. El "cómo" ya tiene sus complicaciones, pero preguntándose "cómo" se puede llegar hasta el protón y el electrón, hasta el origen de la materia. El por qué es imposible" (4).Es necesario recordar que una psicoterapia es buscada en primer término, no para esclarecer un pasado inmodificable, sino a causa de una insatisfacción en el presente y un deseo de mejorar el futuro.Aunque hemos visto, que el concepto del "Aquí y el ahora" se utiliza en otros enfoques de psicoterapia, su importancia en Gestalt reside en que es usado integralmente con otros principios gestálticos, tales como: la formación de la figura, el darse cuenta y tomar conciencia, la movilización, la acción y la toma de contacto. En esto reside la aplicación capital de la psicología Gestalt; en la que el todo es más que la suma de las partes. El todo en Gestalt surge con el ciclo de la experiencia o de las necesidades, trabajadas en sus diferentes fases, desde la sensación de una situación, hasta su resolución, retirada, cierre y reposo; todo ello en el "Aquí y el Ahora"."El Aquí y el Ahora" es únicamente una parte del todo, que es el proceso total; por tanto este elemento por si mismo es necesario, aunque no suficiente.Una descripción oriental del significado que tiene "el aquí y el ahora" es facilitada por Deshimaru, maestro budista, cuando a éste le pregunta un discípulo: Cuál es el significado del aquí y el ahora; a lo que el maestro responde "Es una filosofía profunda. Aquí y ahora significa estar enteramente en lo que se hace y no pensar en el pasado o en el futuro, olvidando el instante presente. Si no sois felices aquí y ahora, no lo seréis jamás" (1). Por otro lado, Jules Romains refiriéndose al concepto de juventud, expresa "la juventud es el tiempo que se tiene por delante" (6).Finalmente, un aspecto muy importante se engasta en la dimensión de la práctica psicotetapéutica. Joe Zinker, uno de los fundadores de la terapia gestáltica, la consideró como un arte, en la cual el terapeuta tiene el permiso para ser creador. Siento que la creatividad y el amor son partes necesarias y esenciales de una terapia gestáltica eficaz.Por suerte no existe un libro de recetas para la terapia gestáltica, las recetas son para los artesanos o jornaleros; pero la psicoterapia es un arte y como arte requiere de una disciplina o técnica, así como de una adecuada supervisión; pero sobretodo de un estilo singular, caracterizado por la personalidad del terapeuta. Sin conocimientos profesionales y disciplina, la terapia puede ser ineficaz y dañina. Lamentablemente, algunas terapias no satisfacen estos requisitos, por tanto producen resultados negativos.Consideramos que el arte de la terapia requiere de toda la Creatividad y el Amor del Terapeuta, principio elemental que nos enseñó el maestro Carlos Alberto Seguín en su Eros Psicoterapéutico, donde:"El tiempo es demasiado lento, para los que esperandemasiado rápido, para quienes tienen miedodemasiado largo, para los que sufrendemasiado corto, para los que gozanpero para los que aman...¡El tiempo es una eternidad!"

Diálogo con Francis Lucille

Pregunta: ¿ Qué podemos esperar de estas reuniones ?
Respuesta: Aprender a no esperar. No esperar es un gran arte. Cuando dejas de vivir esperando, vives en una nueva dimensión. Eres libre. Tu mente es libre. Un primer paso necesario consiste en comprender intelectualmente que no somos una entidad psico-física en proceso de devenir. Pero esta comprensión no es suficiente. El hecho de que no somos el cuerpo debe llegar a ser una experiencia real que penetra y libera nuestros músculos, nuestros órganos internos e incluso nuestras células. Una comprensión intelectual que corresponde a un reconocimiento repentino y fugaz de nuestra auténtica naturaleza, nos brinda un destello de alegría pura, pero cuando tenemos la certeza absoluta de que no somos el cuerpo, nosotros somos esa alegría.
P: ¿ Cómo puedo percibir de forma sensorial que no soy el cuerpo ?
R: Todos nosotros experimentamos momentos de felicidad que vienen acompañados de expansión y relax . Antes de la percepción del cuerpo nos encontrábamos en una experiencia intemporal, una alegría sin causa y no adulterada, de la cual la sensación física es simplemente la última consecuencia. Esta dicha se percibe a si misma. En ese momento nosotros no éramos un cuerpo limitado en el espacio, no éramos una persona. Nos conocíamos a nosotros mismos en la inmediatez del momento. Todos conocemos esa felicidad sin causa. Cuando exploramos profundamente lo que llamamos nuestro cuerpo, descubrimos que su verdadera sustancia es esta alegría. De tal modo que ya no tenemos la necesidad, el gusto, o incluso la posibilidad de encontrar la felicidad en los objetos exteriores.
P: ¿ Cómo se lleva a cabo esta exploración en profundidad ?
R: No rechaces las sensaciones corporales y las emociones que se te presenten. Déjalas florecer completamente en tu vigilancia, sin ningún objetivo ni tampoco interferencia de la voluntad. Progresivamente se libera la energía potencial aprisionada en forma de tensiones musculares, también se agota el dinamismo de la estructura psicosomática y tiene lugar la vuelta a la estabilidad fundamental. Esta purificación de las sensaciones corporales es un gran arte. Requiere paciencia, determinación y coraje. Se traduce a nivel de la sensación en una expansión gradual del cuerpo en el espacio circundante y una penetración concomitante de la estructura somática por este espacio. Este espacio no se experimenta como una simple ausencia de objetos. Cuando la atención se libera de las percepciones que la tenían fascinada, se descubre a si misma como este espacio auto-luminoso que es la verdadera substancia del cuerpo. En este momento la dualidad entre el cuerpo y este espacio queda abolida. El cuerpo se expande hasta el al tamaño del universo, conteniendo en si todas las cosas tangibles e intangibles. Nada es exterior a él. Todos nosotros tenemos este cuerpo de dicha, este cuerpo despierto, este cuerpo de acogida universal. Todos estamos ya completos, sin que nos falte parte alguna. Solamente explora tu reino y toma posesión de él conscientemente. No vivas por más tiempo en esta choza miserable que es este cuerpo limitado.
P: Tengo breves vislumbres de este reino en momentos de quietud, pero después voy a trabajar y me encuentro en un medio que no es ni real ni pacífico y mi serenidad me abandona inmediatamente. ¿ Cómo podría mantener mi ecuanimidad permanentemente ?
R: Todo lo que aparece en la conciencia no es más que conciencia, tus compañeros de trabajo, los clientes, tus superiores, absolutamente todo, incluyendo los locales, los muebles y el material. Primero entiende esto intelectualmente y después comprueba que es así. Llega un momento en que este sentimiento de intimidad, este espacio benevolente que te rodea ya no te abandona jamás; en cualquier parte te encuentras en tu casa, incluso en la sala de espera abarrotada de una estación de tren. Sólo lo abandonas cuando te vas al pasado o al futuro. No permanezcas en la choza. Esta inmensidad te esta esperando justo aquí, en este preciso momento. De modo que estando informada de su presencia y habiendo saboreado ya una vez la armonía que se oculta bajo las apariencias, deja que las percepciones del mundo externo y tus sensaciones corporales se desplieguen libremente en tu conciencia acogedora hasta el momento en que el trasfondo de plenitud se muestre espontáneamente.
Esta inversión de la perspectiva es análoga a la que permite el reconocer repentinamente la cara de un ángel en un árbol, en una de aquellas láminas de principios de siglo que tanto gustaban a los niños. Al principio sólo vemos el árbol, después, informados por una nota a pie de página que hay un ángel escondido allí, procedemos a un examen minucioso del follaje, hasta que por fin vemos el ángel que había estado siempre allí, delante de nuestros ojos. Lo importante es saber que hay un ángel, donde está escondido y haber experimentado una vez el proceso mediante el cual el árbol pierde progresivamente su forma, se desobjetiva, hasta el punto que las líneas del grabado que lo componían aparecen como tales y se recomponen para confiarnos el secreto de la imagen del ángel. Allanado el camino, cada vez son más fáciles las subsecuentes inversiones de la perspectiva hasta que, por decirlo así, vemos simultáneamente el árbol y el ángel. Del mismo modo, una vez que reconocemos nuestra naturaleza real, las distinciones entre ignorancia y despertar se borran progresivamente y ceden su lugar al ser esencial.
P: Empiezo a darme cuenta que estoy completamente apegada a mi cuerpo, a mis sensaciones, a mi impresión de ser un individuo separado.
R: ¿Cómo se manifiesta este sentimiento de apego?
P: Me siento como hipnotizada, tanto por mi orgullo, como por mis emociones, especialmente la ira y por la agitación de mi cuerpo.
R: Correcto. Tan pronto como seas consciente de que estás hipnotizada, la hipnosis cesa .
P: ¿ Cómo es eso ? Este punto no está claro para mi.
R: Pregúntate quién está hipnotizada. Interrógate profundamente. ¿ Quién es ? ¿ Dónde está ? Verás que no es posible hallar tal entidad. Si exploras tu mente y tu cuerpo, encontrarás unos pocos conceptos con los que tú te identificas como “yo soy una mujer”, “yo soy un ser humano”, “yo soy una abogada”, etc. También encuentras ciertas sensaciones en tu cuerpo, ciertas áreas que son más opacas, más sólidas, con las que tú también te identificas. Pero cuando miras más de cerca, se vuelve obvio que tú no eres esta sensación en tu pecho, ni este pensamiento de ser una mujer, ya que tanto los sentimientos como los pensamientos van y vienen, pero lo que tú realmente eres es permanente. Justo en este momento la hipnosis cesa. La aparición de estos pensamientos y sensaciones es menos problema que tu identificación con ellos. Tan pronto como eres consciente de ellos, te distancias, eres libre. En esta libertad no te localizas en ningún sitio. Es importante permanecer en esta no-localización, ya que tenemos la tendencia a aferrarnos rápidamente a una nueva identificación tan pronto hemos abandonado la anterior, como un mono que no suelta una rama antes de haberse asido a otra.
Comprobarás cuán maravilloso es vivir en el aire, de este modo, sin asirse, desapegado. Al comienzo, ésto parece un poco raro, aunque tu nueva actitud no constituye ningún obstáculo para nada. Puedes seguir realizando tus funciones como madre o abogada, sentir tu cuerpo etc. De hecho, ser nada, en el aire, en ninguna parte, es muy práctico. Simplifica muchísimo la vida. No te contentes meramente con entenderlo. Pon tu comprensión en práctica. Intenta ser nadie. Suelta la rama.
P: Después de ésto,¿ No es difícil volver a tu cuerpo y vivir la vida diaria?
R: Tú nunca has estado en tu cuerpo, así que la pregunta de tu vuelta a él no tiene sentido. Tu cuerpo está en ti. Tú no estás en él. El cuerpo se te aparece como una serie de percepciones sensoriales y conceptos. Es así como sabes que tienes un cuerpo, cuando tu lo sientes o cuando piensas en él. Estas percepciones y estos pensamientos aparecen en ti, pura atención consciente. Tú no apareces en ellos, contrariamente a lo que te han enseñado tus padres, tus maestros y la práctica totalidad de la sociedad en la que vives, en flagrante contradicción con tu experiencia real. Ellos te han enseñado que tú estás dentro de tu cuerpo como conciencia y que la conciencia es una función que surge del cerebro, un órgano de tu cuerpo. Te sugiero que no des excesivo crédito a este conocimiento de segunda mano, y que investigues directamente los datos desnudos aportados por tu propia experiencia. ¿ Recuerdas las recetas para ser feliz que esas mismas personas te dieron cuando eras niña, estudia mucho, consigue un buen empleo, cásate con el hombre adecuado, etc. ?. Estas recetas no funcionan, de otro modo no estarías aquí haciendo estas preguntas. No funcionan debido a que están basadas en una perspectiva falsa de la realidad, una perspectiva que te estoy sugiriendo pongas en duda.
Mira por ti misma, si tú apareces en tu cuerpo o tu mente, o si por el contrario ambos aparecen en ti. Es una inversión de la perspectiva análoga al descubrimiento del ángel en el árbol. Incluso aunque este cambio al principio parece mínimo, es una revolución de consecuencias inimaginables e infinitas. Si tú honestamente aceptas la posibilidad de que el árbol pueda de hecho ser un ángel, el ángel se te revelará y tu vida se volverá mágica.
P: ¿ Podrías hablarnos sobre la práctica que consiste en vivir intuitivamente desde el corazón ?
R: No seas una persona, no seas algo. Habiendo entendido que tú eres nadie, vives la verdad desde la inteligencia. Cuando la idea o la sensación de ser una persona ya no te molesta, sea que estés pensando o no, que estés percibiendo o no, que estés actuando o no, entonces vives la verdad desde la plenitud del corazón.
P: Llegados a este punto, ¿ Estoy en una relación correcta conmigo misma y con el mundo?
R: ¡Oh! ¡Si! Tú estás en la relación correcta, que es la de la inclusión. El mundo, así como tu cuerpo y tu mente, están incluidos en tu verdadero ser. El amor es inclusión. Comprender es un paso intermedio, pero el destino final, el centro auténtico es el corazón.
P: Utilizando la analogía del mono, ¿ El corazón, es el punto entre una rama y la siguiente ?
R: Si estás de acuerdo en soltar la rama de la que estás colgada, sin agarrarte a otra, caes dentro del corazón. Tienes que aceptar morir, dejar desaparecer todo lo que tú conoces, todo lo que se te ha enseñado, todo lo que posees, incluso tu vida, o al menos lo que a estas alturas crees que es tu vida. Esto requiere atrevimiento. Es una especie de suicidio.
P: ¿ Es así de verdad ? Por ejemplo, ¿ Tú recuerdas los momentos que precedieron a tu conocimiento de ti mismo ?
R: Si.
P: ¿ Fue así ?
R: Si.
P: Gracias. Antes de esto, ¿ Tenías alguna idea de lo que iba a suceder ?
R: Si y no. Si, porque sentí la invitación. No, porque hasta ese momento yo no había conocido más que felicidades relativas, verdades relativas, conocimientos relativos, y no podía haberme imaginado lo absoluto, lo inefable. El ser está más allá de cualquier concepto, de toda proyección. Es por ésto que no podemos dirigirnos hacia él por nosotros mismos y debemos esperar a que nos solicite. Pero cuando nos invita, debemos decir sí gozosamente, sin dudar. La decisión nos pertenece, es la única decisión en la que realmente tenemos libre elección.
P: Una de las razones por las que pospongo la invitación y no me hago accesible a ella, es mi miedo a que mi vida cambie radicalmente.
R: ¡Oh! ¡Si! Cambiará.
P: ¿ También mi familia ?
R: También tu familia. Todo será cambiado.
P: Tengo miedo de que ciertas personas me dejen, y de ser reemplazada por otros.
R: Te puedo asegurar que no lamentarás nada.
P: ¿ Es posible haber recibido la invitación y haberla rechazado ?
R: Si, tú eres libre.
P: ¿ Seré invitada otra vez ?
R: Si. Estate preparada. Estate disponible. Tú estás disponible cuando entiendes que no puedes hacer nada por ti misma para restituir al Rey. Cuando reconoces tu total impotencia te conviertes en una habitación vacía. Tan pronto te vuelves una habitación vacía, eres un santuario. Entonces el Rey entra, se sienta en el trono y te gratifica con su presencia inmortal. P: Un día dijiste que no puedo hacer nada para desembarazarme de este ego que se me pega a la piel y del que soy tan devoto.
R: No hay nada que pueda hacer la persona, esa entidad fragmentaria que tú crees ser.
P: ¿ Supone ésto que es inútil toda práctica espiritual mientras yo crea en eso ?
R: Exactamente. No se puede llamar espiritual una práctica que procede de la noción de ser una persona física o mental. Es el proceso de adquisición el que te aleja de lo real. Lo que tú eres realmente no se puede adquirir debido a que tú ya lo eres. El ego es impermanente. Es un pensamiento repetitivo asociado con emociones, sensaciones corporales y reacciones. El ego te abandona cuando te emocionas con la belleza de una pieza de música, por el esplendor de una puesta de sol o con la delicadeza de un acto de amor. En ese momento estás abierto y completo. Por otra parte, si intentas mejorar tu ego mediante la práctica de tal o cual disciplina, como un coleccionista que aumenta sin cesar el valor de su colección con adquisiciones nuevas y más sublimes, y haciendo ésto se apega más y más a ella, acabarás en última instancia en el aislamiento y la insatisfacción.
P: Esta desaparición del ego, ¿ Es gradual o repentina ?
R: Tú ya sabes quién eres. Incluso alguien, cuyo interés en la realidad más profunda de las cosas no ha despertado conoce momentos de dicha. Durante estos momentos el ego no está presente. Emanan de nuestro ser verdadero que es la dicha misma. Todo el mundo reconoce directamente la alegría. Eso mediante lo cual el ser conoce al ser, es el ser mismo. Sólo el ser tiene acceso al ser, sólo la alegría tiene acceso a la alegría, la eternidad a la eternidad. La idea equivocada de que este ser, esta alegría y esta eternidad aún no están presentes es lo que nos exilia del jardín del Edén, y nos precipita en una búsqueda frenética. La reabsorción del ego en el ser, hecho que desde un punto de vista temporal aparece como un dejar ir seguido de una iluminación repentina pone punto final a esta búsqueda y a este frenesí.
P: ¿ Qué es lo que produce esta reabsorción ?
R: No hay respuesta a esta pregunta en el nivel en que es formulada, porque el efecto ya está en la causa y la causa ya está en el efecto. Del mismo modo que, en el cuento, el mendigo es informado por el mago de que él es el hijo del rey, ciertos encuentros aparentemente fortuitos pueden informarnos de nuestra identidad auténtica. Tras el anuncio de estas buenas noticias, de este evangelio en el más correcto sentido de la palabra, un instinto profundo resuena en lo más hondo de nuestro ser poniéndonos en el rastro que nos lleva hasta lo último. Este movimiento interno se corresponde con un reconocimiento velado de nuestro ser real, y la promesa de alegría serena que lo acompaña, canaliza el deseo en una dirección desconocida. Este reconocimiento que no se refiere a una realidad objetiva y temporal, no se sitúa a nivel de la memoria o del tiempo. Así, esta gracia no puede ser olvidada. Nos solicita cada vez más a menudo, y cada nuevo reconocimiento aumenta nuestro deseo por lo divino. Como un viajero perdido en una noche de invierno que, al detectar por el resplandor rojizo a través de la ventana de una posada la presencia de fuego, empuja la puerta, entra y se calienta unos pocos momentos al lado del hogar, nosotros entramos en el santuario y descansamos por un momento en el calor de la sagrada luz antes de ponernos en camino de nuevo, en la noche. Finalmente, cuando nuestro deseo por el absoluto sobrepasa en intensidad al miedo a la muerte, ofrecemos al fuego sacrificial de la conciencia infinita la falsedad de nuestra existencia personal. De aquí en adelante nada interfiere el despertar que despliega progresivamente su esplendor en todos los planos de la existencia fenoménica, la cual nos revela poco a poco su realidad intemporal subyacente. Tal como la mirada contemplativa de Shams de Tabriz que “nunca se posaba sobre un objeto efímero sin volverlo eterno”. P: ¿ Cómo puedo superar mi miedo a ver la verdad, que percibo es un obstáculo que me impide conocer mi auténtica naturaleza ?
R: En primer lugar, debes estar contento de darte cuenta de este miedo visceral, ya que la mayoría de la gente lo reprime o lo evita. Tan pronto como empieza a mostrar su cara en un momento de soledad o inactividad la gente suele encender el televisor, van a ver a un amigo o se embarcan en alguna actividad compensatoria. Descubrir tu miedo ha sido por lo tanto un primer paso crucial.
P: Yo no se si lo he descubierto, ya que mi percepción no está clara. Quizás yo siento simplemente su presencia.
R: Vive con él, interésate en él, no lo reprimas. Adopta hacia él una actitud benevolente, una actitud de dejarlo venir y dejarlo ir. Tómalo por lo que es, una amalgama de pensamientos y sensaciones corporales. Pregúntate ¿ quién tiene miedo ? y verás como el pensamiento-miedo se va, dejando únicamente a nivel somático algunos residuos de ansiedad localizada, la sensación-miedo. En el fondo, todo ésto no es más que un espectáculo del cual tú eres el espectador. Contémplalo y contempla tus propias reacciones, tus huidas y tu rechazo, que también están implicados. El reconocer tu rechazo ya es el comienzo de la aceptación, del dejar venir, de este modo te sitúas en la posición del contemplador, que es en realidad tu posición natural.
Así que todo se desarrolla espontáneamente. El miedo es tu ego, el monstruo que arrastras en tus pensamientos y tus sensaciones corporales, el usurpador que te mantiene separado del reino de dicha que te pertenece. Permítele mostrarse en su totalidad. No lo temas, incluso aunque su rostro sea terrorífico. Consigue la fuerza para mirarlo a partir de tu sed de lo absoluto, de tu sed de libertad. Cuando comiences a sentirlo, piensa “ven aquí miedo, muéstrate, siéntete en casa, ya que yo estoy fuera de tu alcance”. La efectividad de este método deriva del hecho de que el miedo es una cosa percibida y por lo tanto limitada. La serpiente más larga del mundo termina en alguna. Una vez que está totalmente fuera de las hierbas altas, es vista en su totalidad, entonces estás libre de peligro porque no puede atacarte por sorpresa. De igual modo, cuando ves la totalidad de tu miedo delante de ti, cuando no queda ninguna parte de él que se te esconda, no hay ninguna parte de ti que pueda identificarse con él. Es un objeto que se ha despegado de ti. El cordón umbilical de ignorancia que nutre al ego deja de funcionar. Este “yo” fantasma, al no seguir siendo nutrido no se puede mantener, y muere en la explosión de tu libertad eterna.

***
P: Una vez que hemos reconocido nuestra realidad más profunda, nos queda permanentemente un recuerdo de aquel despertar, de tal modo que comenzamos a darnos cuenta de que hay momentos en que el ego se interpone y de que somos capaces de entrenarlo para que se mantenga a distancia, permitiéndonos estar más y más abiertos a lo que somos. ¿Podría comentar este punto ?
R: No hay necesidad de entrenar el ego o eliminarlo. Cuando tratas de entrenarlo o eliminarlo, ¿ Quién es el autor de este intento ?
P: El ego se elimina a si mismo.
R: ¿ Cómo podría ser ésto posible ? Este intento por el contrario lo perpetúa. El ego es un obstáculo en la medida en que le prestamos atención. En lugar de enfocar esta búsqueda por el lado negativo, es decir el ego y su eliminación, comienza por el lado positivo. El reconocimiento del que tú hablabas deja un recuerdo de plenitud en ti. Este recuerdo se refiere a una experiencia no-mental. No viene de la memoria que sólo puede grabar elementos objetivos. Si te permites a ti mismo ser guiado por esa experiencia, si respondes dejando que todo tu ser sea absorbido por su llamada, la sagrada emoción que suscita en ti te guiará directamente al umbral de tu presencia intemporal. Vive con este recuerdo. Olvida las circunstancias objetivas que precedieron o siguieron a este reconocimiento y permanece con el recuerdo mismo, ámalo como tu más preciada posesión y recuerda que el manantial del que emanó está siempre presente, aquí y ahora. Este es el único lugar para encontrarlo, aquí y ahora; no en el pensamiento, antes del pensamiento, antes de pensar en ello, incluso ni pienses en ello.
P: Simplemente permitiendo ser lo que es.
R: No hables de ello, no lo formules, no lo evalúes. La intervención del pensamiento te distancia de ello. Incluso no intentes. Todavía estás haciendo demasiados esfuerzos. Son inútiles. Abandónate y sé lo que tú ya eres, tranquilidad absoluta.
P: Yo he querido estar hoy aquí, y he escogido estar aquí, pero ¿ que puedo aprender en presencia de un maestro que no pueda aprender por mi mismo ?.
R: Todo lo que aprendes lo aprendes por ti mismo. Yo no puedo aprender por ti. Cada circunstancia, cada acontecimiento de tu vida te enseña. Lo que puedes aprender haciendo esta pregunta es que no hay maestro en el sentido personal al que te estás refiriendo. A este nivel yo no soy tu maestro. Simplemente estoy contento de ser tu amigo. El maestro auténtico no es una persona, es nuestro ser, el ser de todos los seres. Abandónate a él, ámalo solo a él, no te intereses en nada más que en él, yo siento su presencia vibrando en aquellos que se me acercan con la intención pura de conocerlo, y ellos reconocen esta presencia en mi. Uno podría decir que esta presencia se reconoce a si misma en el que aparentemente es otro por una especie de resonancia simpática. Lo divino en mi reconoce lo divino en ti en el mismo momento y a través del mismo movimiento que lo divino en ti reconoce lo divino en mi. En estas condiciones, ¿quién puede decir quién es el maestro y quién el discípulo, quién es tú y quién es yo ?.
***
P: No estoy seguro de si esto es una pregunta. Estuve sentado aquí intentando metódicamente estar calmado. Tan pronto como tú entraste, de repente todo se volvió muy quieto. Me sentí como una persona moribunda intentando desesperadamente atrapar mi último aliento. Mi primer pensamiento fue una expresión de asombro maravillado; después tuve la impresión de que cada pensamiento ulterior era un esfuerzo para escapar de este silencio que me estaba invadiendo espontáneamente...
R: Cuando eres invitado así, debes entregarte completamente. No intentes saber donde estás, ni controlar la situación. No lo puedes hacer. Incluso el primer pensamiento que toma nota de esta experiencia ya es demasiado, impide un total soltar. No es suficiente recibir la invitación real. Aún tienes que llegar al palacio y saborear el banquete que te está destinado. El buscador de la verdad en ti está continuamente pendiente de controlar tus pensamientos, sentimientos y acciones. Llegados a un determinado punto, él incluso desaparecerá, ya que sólo es un concepto, un pensamiento. El no es tú. Tú eres esta libertad, esta inmensidad en la que él aparece y desaparece. Tú eres ésto que estás buscando, o más exactamente, esta inmensidad se busca a si misma en ti. Abandónate a ella sin reservas. ***

P: ¿ Hasta que punto somos libres para determinar nuestras vidas ?.
R: ¿ Como individuos o como lo que somos profundamente ?.
P: Como individuos.
R: En ese caso estamos enteramente condicionados; por lo tanto no existe libre albedrío. En apariencia elegimos libremente, pero de hecho no hacemos más que reaccionar como autómatas a los estímulos de nuestro medio ambiente y de nuestra memoria, siguiendo sin descanso los mismos patrones de nuestra herencia bio-sociológica que invariablemente nos llevan a las mismas viejas reacciones, como máquinas expendedoras dispensando bebidas en una estación de tren. Como individuos, nuestra libertad es ilusoria, con excepción de la libertad, que es nuestra en cada instante, para dejar de tomarnos por una entidad separada y así poner fin a nuestra ignorancia y sufrimiento.
Por el contrario, a nivel de nuestro ser profundo, todo fluye de nuestra libertad. Cada pensamiento, cada percepción, nace por que lo queremos. Nosotros no podemos entender ésto con el pensamiento, pero podemos experimentarlo. Cuando estamos totalmente abiertos a lo desconocido, la entidad personal está ausente y entonces nos damos cuenta de que el universo tangible e inteligible surgen de esta apertura en un presente eterno. Nosotros queremos, creamos y somos, a cada instante, todas las cosas en la unidad de la conciencia.
P: Hablas de estar totalmente abierto a nuestros pensamientos y percepciones. ¿ Como podemos acoger todo lo que se presenta a nosotros en medio del ritmo frenético de la vida moderna ? ¿ Es posible ?.
R: Realmente no tienes elección, porque tú estás acogiendo de instante en instante cualquier cosa que piensas, percibes o haces. Por ejemplo, cuando aparece un pensamiento, ¿ esta aparición es espontánea, no es así ?.
P: No veo adonde quieres llegar.
R: Tu no ejerces ninguna acción sobre ti mismo a fin de hacer aparecer este pensamiento. Incluso si efectuases tal acción, esta misma acción seria otro pensamiento espontáneo. De hecho todas las cosas aparecen por si mismas en la conciencia, la cual está siempre totalmente abierta. La conciencia nunca dice "quiero ésto" o "no quiero aquello". No dice nada, ya que continuamente acoge todo lo que surge en su campo. Cuando dices "quiero ésto" o "no quiero eso" no es la conciencia la que está hablando, es simplemente un pensamiento surgiendo en su seno. Después dices " yo no estaba abierto", y ésto que es la irrupción de un nuevo pensamiento. El trasfondo de toda esta agitación mental es la conciencia, siempre abierta, siempre acogedora. Desde el momento que tú estás vivo, tú estás abierto. La apertura es tu naturaleza. Esta es la razón de por qué es tan placentero encontrarla; uno se siente en casa, cómodo, natural. No tienes que hacer nada para encontrarte en esta apertura, excepto entender que ella es tu naturaleza real, que tú ya estás ahí. Tan pronto te estableces como conciencia-testigo, la agitación de este mundo no te perturbará. Entiende el proceso en su conjunto y a través de esa comprensión escapa de él. Das un salto y entras en otra dimensión. Familiarízate con ella. Observa su impacto sobre tu psiquismo y tu cuerpo. Quizá en este momento mis palabras te puedas parecer meras ideas, pero llegará el día en que se disolverán en ti, volviéndose entendimiento vivo. Entonces la cuestión de saber como meditar, como estar abierto o como ser feliz, ya no surgirá porque tu ya serás meditación, apertura y felicidad.
P: ¡Pero nosotros lo ignoramos!.
R: Investiga, encuentra por ti mismo. Ve si es verdad que tú eres consciente permanentemente. Comprueba si es verdad que lo que tú sabes que eres esencialmente, es conciencia. No tomes mis afirmaciones por hechos establecidos. Cuestiónalas y también cuestiona tus propias creencias. También cuestiona la noción de una conciencia limitada y personal. Vive con estas preguntas, y sobre todo, vive en la apertura silenciosa que sigue a este cuestionar, vive en el creativo "yo no se". Al interior de esta apertura llegan respuestas que modifican y purifican poco a poco la pregunta inicial, haciéndola más y más sutil hasta que es imposible que la formule el pensamiento. Deja que este dinamismo residual se agote por si mismo en tu atención acogedora hasta que llegue el momento en que la última respuesta surja en ti en todo su esplendor.
P: Ayer por la tarde utilizaste el adjetivo "incoloro" para cualificar la conciencia. Me pregunto donde aparecen el amor y la compasión en este cuadro.
R: Las palabras que utilizamos para describir lo indescriptible tienen que ser asimiladas en ese mismo momento. Si las utilizamos fuera de contexto pierden su sabor y acabamos llegando a aparentes contradicciones. Me viene a la mente una historia relacionada con este asunto: un maestro Chan se contradijo, aparentemente, por lo menos unas doce veces en el espacio de una hora. Un discípulo que estaba en la habitación, exasperado, hizo notar la sucesión de contradicciones ante la mirada divertida y benevolente del maestro, cuya única respuesta, sin intentar justificarse en ningún sentido, fue : "¡Realmente que extraño y maravilloso, nunca entenderé por qué la verdad está siempre contradiciéndose a si misma!".
P: Estoy de acuerdo. La conciencia es indescriptible. ¿ También la compasión está más allá de las palabras ?.
R: Mi comentario se refería a la primera parte de tu pregunta... Primero tenemos que encontrar en nosotros mismos este centro incoloro que es libertad perfecta y autonomía absoluta. Y cuando, desde ese centro, desde esa inteligencia, dirigimos nuestra mirada hacia los seres que nos rodean, no solo vemos sus cuerpos y percibimos sus mentes, si no que volamos directamente más allá de las fronteras psico-somáticas, hasta ese lugar incoloro y sin límites que es nuestra esencia común. Ahí, donde no hay otro. Desde este centro incoloro puede que se desarrolle una acción, o no, dependiendo de las circunstancias. La acción que surge de la comprensión de que fundamentalmente somos un solo y mismo ser, está llena de compasión, asi como de belleza e inteligencia. Esta acción puede manifestar otras cualidades, pero también puede asumir el color de la compasión cuando las circunstancias lo requieren. Siempre en armonía con la situación del momento, no deja huellas y libera a aquellos que toca. La auténtica compasión desafía las ideas preconcebidas que tenemos de ella. Puede parecer estraña, inapropiada, incluso brutal, pero es libre y esa es su belleza. Es un tornado de libertad que sopla donde quiere, arrancando a su paso los apegos efímeros y las falsas ideas a fin de que solo quede lo indestructible, lo real, lo eterno. ***
P: ¿ Que puedes decirnos de la inteligencia ?.
R: La inteligencia ordinaria es una función cerebral. Se manifiesta como la facultad de adaptarse y organizarse. Permite manejar problemas complejos poniendo en juego una gran cantidad de datos. Ligada a los condicionamientos heredados y adquiridos del cerebro, opera secuencialmente, en el tiempo. Este tipo de inteligencia es la responsable de la realización de cálculos algebraicos, de la formulación de razonamientos lógicos, o de jugar al tenis. Opera como un super-ordenador, sobresale en la realización de tareas repetitivas y puede que algún día sea superada por las máquinas. Su fuente es la memoria, lo conocido.
La inteligencia intuitiva se presenta como comprensión y claridad. Permite ver simplicidad en lo aparentemente complejo. Brilla instantáneamente. Siempre creativa, libre de lo conocido, está en el origen de los descubrimientos científicos y grandes obras de arte. Tiene su fuente en la suprema inteligencia de la conciencia intemporal.
Cuando la inteligencia intuitiva se vuelve hacia si misma, intentando alcanzar su origen, se pierde a si misma en la percepción instantánea de la inteligencia suprema. El reconocimiento de esta inteligencia superior es una implosión que destruye la ilusión de que somos una entidad personal.
P: ¿Este reconocimiento, se produce independientemente del nivel de inteligencia general de uno ?.
R: Si. La presencia de un intenso deseo por despertar, es la señal cierta de que este reconocimiento ha tenido lugar.
P: La destrucción del ego provocada por el despertar, ¿ es gradual o repentina ?.
R: El primer instante de reconocimiento ya contiene en germen su realización, del mismo modo que la semilla ya contiene la flor, el árbol y el fruto. Todavía durante algún tiempo, el ego, golpeado por la visión aún parcial de esa inteligencia, retiene una apariencia de vida. En este estadío, el hábito mantiene todavía las viejas identificaciones, pero ya se ha abierto una brecha irreparable en la creencia de nuestra existencia separada. Se podría decir que el corazón de uno ya no está ahí, en todos los sentidos de la palabra. Repeticiones intermitentes de este reconocimiento, amplían mas todavía esta brecha hasta el momento en que el ego, que es un objeto percibido, se vuelve completamente objetivo antes de disolverse ante nuestros ojos, dejando lugar a la irrupción de lo inefable.
Después de este despertar, nos encontramos libres de miedo y de deseo; libres de miedo, ya que, habiendo reintegrado nuestro ser inmortal, el espectro de la muerte nos abandona para siempre; y libres de deseo porque, conociendo la plenitud absoluta del ser, cesa espontáneamente la vieja atracción que los objetos ejercían sobre nosotros. Todavía pueden manifestarse durante algún tiempo los viejos hábitos físicos y mentales, que derivan de la anterior creencia en una existencia personal, pero de ahí en adelante es imposible toda identificación con un objeto percibido o pensado. Cuando estos hábitos son contemplados en la asombrosa neutralidad de la conciencia, mueren uno por uno, sin que su recurrencia ocasional desencadene una vuelta a la ilusión egoica.
P: ¿ Cuales son los signos que nos permiten reconocer la inteligencia superior ?.
R: Los pensamientos, sentimientos y acciones, que brotan de la inteligencia superior hacen referencia a su fuente, el ser. Una vez acabados nos dejan en la orilla de lo absoluto, como la espuma que una ola deposita en la arena. El pensamiento que piensa la verdad procede de la verdad y nos devuelve a la verdad. Este pensamiento tiene muchos aspectos diferentes; aparentemente plantea preguntas diversas como "¿ que es la felicidad ?", "¿ que es Dios ?", "quien soy yo ?". Todas estas preguntas provienen de su fuente común, la dicha eterna, lo divino, nuestro ser. Cuando este pensamiento impregnado con el perfume de la verdad te invita, hazle sitio, dedícale tiempo, entrégate a él, déjate llevar por él. Este pensamiento es como la huella del paso de Dios en tu alma. Déjalo ir adonde quiera. Aquél en quien se ha despertado este pensamiento es muy afortunado. Ningún obstáculo podría impedirle acceder a la verdad. Una vez que el deseo por lo último os ha asido, el universo entero coopera en la realización de este deseo.
P: ¿ Estás tú en este estado de plenitud en este momento ?.
R: En este estado no hay nadie. Este no-estado es la ausencia de la persona.
P: ¿ Entras y sales de ese estado ?.
R: No es un estado.
P: En este estado ¿ Estás despierto ?.
R: Este no-estado está despierto a si mismo. Es conciencia, yo soy conciencia, tú eres conciencia.
P: En ese caso, ¿eres consciente de que todo está en su lugar ?.
R: Desde el punto de vista de la conciencia, todo es conciencia, por lo tanto todo está en su sitio. Nada es trágico. Todo es luz, todo es presencia.
P: Dado que somos luz y que las cosas que nos rodean son también esa luz, ¿ ves las cosas de forma diferente a nosotros ?.
R: No. Yo veo cada cosa exactamente como vosotros, pero existen cosas que vosotros creéis ver y que yo no veo. Yo no veo una entidad personal en todo ésto que se ve,en el presente. Incluso si surgiese un viejo hábito proveniente del recuerdo de la antigua personalidad, sería objetivado totalmente, simplemente constituiría una parte de todo lo que se ve, del presente; no es lo que yo soy. Yo no me tomo a mi mismo por una cosa percibida o pensada. Esto es todo. Tú puedes hacer lo mismo. Eres libre. Es suficiente intentarlo. ¡Inténtalo! ¡Ahora mismo!.
P: ¿ Como lo puedo hacer ?.
R: Cada vez que te tomes por un objeto, por ejemplo, por un hombre con una determinada profesión, o que tú eres tu cuerpo, constátalo.
P: De modo que existe un ser a un nivel superior que observa la situación. ¿ Es esa la perspectiva ?.
R: Eso es la comprensión intelectual de la perspectiva, no su realidad. La realidad de la perspectiva es tu atención acogedora, no el concepto de la atención acogedora, o el concepto de ti mismo como atención acogedora, si no simplemente tú presencia luminosa sin tensión y sin resistencia, acogiendo momento a momento el pensamiento o la sensación que está surgiendo, dejándolo desarrollarse libremente, y permitiéndole reabsorverse en si mismo sin dejar rastro. Esta luz original no es una ausencia sino plenitud. Abandónate a ella, déjate invadir.

copyright 1996, Francis Lucille